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CARMELA GARCÍA: una cartografia genealógica feminista valenciana

Margarita Aizpuru

Comisaria independiente, crítica de arte y docente

Que el pasado se hunda en la nada
¡Qué nos importa el ayer ¡
Queremos escribir de nuevo
la palabra mujer
(Fragmento del Himno de Mujeres Libres)

Notas introductorias

Los feminismos han contribuido, y siguen haciéndolo, al estudio de las mujeres y sus aportaciones en los distintos ámbitos de la sociedad y de la vida, investigándolas y rescatándolas del silencio institucional y académico, de la “inexistencia”, pues tod@s sabemos desde Wittgenstein que todo lo que no es nombrado, sacado a la luz, no existe. Y han aportado visiones diferentes, desde otras ópticas, análisis y miradas, desmontando el androcentrismo hegemónico, deconstruyendo los discursos creadores de pensamiento y las disciplinas del saber patriarcal, y reconstruyéndolos desde posiciones y ópticas liberadoras para las mujeres.

Estrategia de visibilización que también está siendo llevada a cabo en el ámbito de las artes, y en particular en el ámbito de las visuales. Y es en este sentido que muchas de las investigaciones, teorías y practicas feministas del arte son muy interesantes, por que aportan nuevas visiones, enseñando a mostrar lo que habitualmente no suele verse. Nos encontramos en la actualidad, una pluralidad de enfoques feministas que alimen­tan de forma enriquecedora distintas perspectivas de las prácticas artísticas, acumulándose, no sustituyéndose, unos con otros y desarrollando ricos caminos nuevos de indagación, que van rompiendo las certezas y los inmovilismos sobre la concep­ción del cuerpo y de la identidad sexual y/o de género. Han ido descomponiendo imaginerías, mitos y roles y los lenguajes que los han construido y mantenido, investigando en otros ámbitos de la historia del arte y adoptando una actitud crítica con las tradiciones artísticas recibidas. Considero que algunos de los avances más significativos se han producido tanto en torno al rescate y visibilización de las mujeres y sus creaciones, construyendo nuevas genealogías, totalmente necesarias, como los diferentes discursos y prácticas de desestructuración de la identidad femenina como única, fija e inmóvil y adjudicada sólo a las mujeres, así como la ruptura de la identidad genérica binaria y las narrativas desarrolladas a partir de ello.

Además ha habido una gran evolución dentro de los planteamientos femi­nistas en general, y en el ámbito artístico en particular, en el sentido de incorporar a los discursos y análisis, las diferencias, en plural, y no sólo de género, sino también de raza, clase, opción sexual, y otras.

Tanto a nivel internacional, como en nuestro propio país, las artistas que se posicionan desde los feminismos, están siendo un revulsivo deconstructor de las ideas, conceptos, planteamientos y discursos visuales patriarcales, y los modos en que este sistema hegemónico ha ido elaborando, fijando y difundiendo las imágenes logofalocéntricas, sus metodologías y su apartheid de las mujeres en ese proceso histórico. Y están aportando, no sólo nuevos y diferentes enfoques, planteamientos y miradas, desde posicionamientos otros, liberadores de las mujeres, introduciéndolas como sujetos protagónicos de la creación del pensamiento y sus discursos, sino también la elaboración de nuevas y diferentes fuentes y metodologías de investigación, que introduzcan otros elementos de análisis provenientes de las vidas de las mujeres, sus aportes, y sus interrelaciones creativas, fraguando así una genealogía reconstructora propia, tan necesaria.

Carmela García, acercamiento artístico

Carmela García (Lanzarote, 1.964) es una artista que se ha venido ubicando, a lo largo de su ya larga trayectoria, claramente dentro de los discursos feministas en la exploración de la representación de las mujeres, individual y colectivamente, reivindicando un discurso de género autónomo, autogestionado, ajeno a la tradicional mirada masculina. Recrea además un mundo de mujeres, en el que los hombres suelen estar ausentes, e indagatorio de las identidades genéricas más abiertas y plurales, donde a menudo la hegemónica heterosexualidad queda rota, abriendo el protagonismo a otras opciones sexo/genéricas que impregna sus iconografías..

Para llevar a cabo sus obras suele hacer uso de la fotografía como medio expresivo fundamental, aunque desde hace años, y en paralelo, ha expandido su campo de ejecución artísticas a otros medios como el vídeo, los dibujos, los objetos y las instalaciones, e incluso las publicaciones, para desarrollar sus discursos artísticos dentro del mencionado territorio interrelacional del arte, género y feminismo.

En diversas series fotográficas, en años pasados, ha ido presentando a mujeres solas o relacionadas con otras mujeres, en parejas o grupos, en situaciones cotidianas pero cargadas de contenido, que muestran el deseo y la seducción, e intimidad y complicidad con ellas. En algunos proyectos ha ubicado esta presencia de mujeres en el paisaje, mientras que en otros, en interiores de arquitecturas y edificios de contenido simbólico, o en los espacios públicos exteriores urbanos, siempre en una complicidad, sororidad y complicidad de mujeres.

En los últimos años, y en sus producciones, ha acentuado su interés por las indagaciones y juegos discursivos de identidades de mujeres que sitúa entre la realidad y la ficción, como en su proyecto fotográfico Casting, en el que la artista adjudicaba a una serie de mujeres reales históricas, personajes de la película Une fete a la jardín, a famosas estrellas del star sys­tem cinematográfico norteamericano, como si fuese un extenso reparto de papeles. Una obra a través de la cual llevaba a cabo una reflexión sobre los condiciona­mientos sociales y culturales patriarcales en la producción de las imágenes femeninas, la importancia de la fotogenia y lo ficcional en las representaciones de los sujetos.

Pero sobre todo, habría que señalar un proyecto ejecutado por Carmela García, Constelación (2008), que llevó a cabo en el MUSAC de León. En él, la artista efectúa un acercamiento poético sobre la necesidad de las mujeres a asociarse, a encontrarse, a trabajar y colaborar colectivamente, a realizar acciones e iniciativas en común, a solidarizarse unas con otras, e intervenir en los espacios públicos. En ese proyecto se retrotrajo en el tiempo al pasado, a las décadas de los años veinte y treinta del siglo XX, y a una ciudad, París, sobre todo a la zona del margen izquierda del río Sena. En él construye unos relatos, entre la realidad y la ficción, para visibilizar a una serie de mujeres, que coincidieron en ese tiempo y en ese espacio, y que interrelacionaron entre sí, a muy distintos niveles, rompiendo estereotipos y modelos y configurando nuevos modos de conductas más liberados, propios de mujeres independientes y modernas.

Imágenes de(l) poder

Un proyecto, el de Constelación, que puede ser considerado como precedente del que Carmela García ahora expone en el IVAM de Valencia y que lleva por título IMÁGENES DE (L) PODER, en el cual se integra esta publicación. Con IMÁGENES DE (L) PODER la artista efectúa una aproximación poética/feminista a las mujeres, al asociacionismo y las organizaciones a las que pertenecieron y pertenecen, a la necesidad de hacerse presentes en el espacio público, al trabajo y la creación individual y colectiva, a las que han tenido gran dinamismo y protagonismo, que consiguieron conquistar derechos y algunas de ellas altas cotas de libertad, pero que luego han sido invisibilizadas, no pasando a la memoria colectiva, salvo en círculos reducidos, no estando incluidas en el imaginario colectivo, ni, por tanto, en su representación. Y para ello C. García traza toda una estrategia a modo de mapa cartográfico, espacio-temporal, que se expande desde el pasado hasta nuestro presente y que se irradia hacia el futuro, y viceversa, en una suerte de tiempo entrópico. Un tiempo circular alejado del tiempo uniforme, lineal y sucesivo-segundos, minutos, días, semanas, meses, años- con el que solemos medir los hechos, acontecimientos y nuestras propias vidas, y que, a pesar de tener su base en los movimientos de nuestro planeta Tierra, en la posición del sol y las estrellas, en gran parte es pura ficción, convención acordada entre nosotros para ser pragmáticos y no andar muy perdidos en este mundo convencional que nos hemos construido. .

Un mapa cartográfico de lo invisible, articulado en torno a las mujeres, sus acciones, sus creaciones, sus luchas, sus contestaciones, y que han sido excluidas de los discursos, de la memoria, olvidadas.

Con IMÁGENES DE(L) PODER, la artista alude además al poder de las imágenes, a su construcción icónica, al conjunto de significados que las componen, para cuestionarlas y subvertirlas, ofreciendo otras, incluidas en ese mapa de orografías que constituyen un paisaje visibilizador y cargado de significados que han permanecido ocultos, apartados de los discursos hegemónicos.

Y un proyecto que la artista construye en torno a tres ejes: El primero, las vidas entendidas como biografemas, construyendo un relato haciendo uso de fragmentos de todo tipo, siguiendo la línea de construcción discursiva dejada por Roland Barthes. El segundo lugar, el hilo conductor que teje un entramado de individualidades y grupos de mujeres que, a modo de hilo dorado, se encuentran ligadas en el camino de luchas, conductas, experiencias y creaciones por la libertad, la igualdad y la deconstrucción del patriarcado a lo largo del tiempo no lineal sino ciclico y entrópico. Y el tercero, recorriendo espacios, lugares creadores de sentido y memoria de estas mujeres, intelectuales, artistas, políticas y activistas, que lucharon, resistieron, actuaron y vivieron de forma diferente a los roles femeninos impuestos por el sistema patriarcal.

Un proyecto que conjuga como una nueva cartografía de la ciudad de Valencia, desde los años treinta del siglo XX hacia aquí, y con idas y vueltas temporales, con juegos simbólicos poetizados entre lo real y lo ficcionalizado, Un proyecto desde el que construye un relato subjetivo, pero seguro que colectivamente compartido, del surgimiento de nuevas mujeres, de sus luchas, individuales y colectivas, por construir un mundo mejor, en el que el ser mujer implique opciones libres, independientes, plurales, creativas, activas, no supeditadas ni alienadas, no jerarquizadas, y si constituyéndose en co-sujeto histórico protagónico. Y un proyecto, que impulse y co-ayude a la visibilización, a la construcción de nuevos imaginarios de mujeres y sus representaciones y al cambio de mentalidades. Para ello, Carmela García toma como punto de partida a la figura muy activa en los años treinta de Lucía Sánchez Saornil (Madrid, 1895, Valencia, 1970). Activista poeta lesbiana, militante anarquista, afiliada a la CNT desde 1931, feminista y cofundadora, en el año 1936, de la organización feminista-anarquista Mujeres Libres (que aún continúa existiendo), de la que fue secretaria nacional, y que llegó a tener veinte mil afiliadas. Lucía Sánchez Saornil colaboró además con el movimiento poético ultraísta, utilizando el seudónimo de Luciano de SanSaor, en un principio, -de nuevo esa estrategia masculinizante para intentar ser reconocidas, como tantas veces ocurre-, a pareciendo con ese nombre en revistas de vanguardia. Colabora en publicaciones libertarias, traslada su escritura hacia la prosa, siendo muy autocrítica con la vanguardia en 1933, llamando a los vanguardistas “hijos del burgués”. Después de la guerra se exilia y luego vuelve a España, abandonando ya la lucha militante y dedicándose a la poesía.

Y Carmela García parte de esa poderosa, y hoy muy desconocida, mujer, y de otras de ese tiempo que se relacionaron y contactaron con ella, creando redes de lucha, solidaridad y transmisión de información y conocimiento. Resalta la fecha de 1936 y 1937, un fragmento temporal de referencia del que partir, y un lugar, la ciudad de Valencia, como un espacio-tiempo de acontecimientos, sucesos y encuentros importantes para las mujeres en distintas áreas de las artes, de la literatura y de la política. Pero también como un espacio-tiempo fluido, lleno de sinergías, de influencias mutuas, de camaradería, de amor, de pasiones, de ilusiones, de amistades, en el que se lleva a cabo un tejido relacional de mujeres, de compromiso mutuo, de alternativa conductual y de vida a los roles femeninos creados e impuestos a las mujeres por el sistema patriarcal, pero también a las formas de relacionarse de los hombres, a los prototipos masculinos conductuales.

Y con todo ello, con retazos de muy distinto tipo, del pasado y del presente de las mujeres en el espacio valenciano, traza esos biografemas. Fotografías documentales del ayer y del ahora, fotografías simbólicas, objetos, frases, textos, dibujos, articulados a modo de collage, recreando una realidad, un relato que se mueve entre la realidad y la ficción, tratada esta como otra realidad posible. Una realidad híbrida, fusionada, en la que se sigue ese hilo conductor de oro que teje y enlaza las acciones, las obras y las conductas que desarrollaron esas mujeres del pasado, que se extienden y expanden hacia las mujeres del presente, en ese espacio valenciano, pero que pudieran ser símbolos de otros espacios, construyendo ese mapa subjetivo en el que la realidad y la ficción se disuelven.

Así, en la exposición, se parte de un mapa central, como cartografía de despliegue e inicio del relato, con fotografías documentales de esas mujeres, de sus participaciones en los círculos intelectuales, en congresos, en reuniones, de sus pasos por las calles, andando activas, de lugares y espacios donde vivieron, de sus retratos, de trozos de textos, de fragmentos de dibujos y pinturas.

A partir de ahí, distintos tipos de obras inundan los muros del espacio expositivo, trazando ese hilo conductor que las une, y que tiene que ver con la sororidad, el seguimiento de caminos y huellas de predecesoras. Fotografías, realizadas por la artista, de retratos de grupos de mujeres actuales implicadas en los distintos feminismos, y que reivindican sus presencias en los espacios públicos: feministas libertarias, de la actual Mujeres Libres; ecofeministas; de la organización feminista-pacifista Mujeres de negro; de un grupo de Mujeres Progresistas; y de diversas asociaciones políticas e intelectuales. Pero también fotografías grupales de mujeres más lúdicas y festivas, como las Lesbians bands, o en alguna otra batukada.

Pero también, y en paralelo, retratos individuales de mujeres en espacios y lugares simbólicos, como el de la comunista, pionera del asociacionismo universitario, defensora de la escuela pública y de la igualdad, maestra republicana y profesora universitaria Alejandra Soler, fallecida muy recientemente con más de cien años. Quien es retratada por la artista en un espacio interior, con un cuadro de su amiga, Manuela Ballester, artista visual, editora, escritora y diseñadora, perteneciente a la generación valenciana de los Treinta, también comunista, militante del PC, y perteneciente a la Agrupación de Mujeres Antifacistas, entre otros colectivos y organizaciones. O el retrato nocturno callejero de una mujer que perteneció al colectivo Mujeres desobedientes, activo en los años noventa, que llevaron a cabo acciones de protesta, como las de salir por la noche con antorchas, para llamar la atención como estrategia provocadora de defensa y reivindicativa de tomar la noche sin miedo. Y, entre otros, el retrato de una mujer librera, lesbiana, en la Biblioteca histórica de Valencia, lugar simbólico de saber y conocimiento; una mujer inteligente y erudita que lleva a cabo repartos de sus libros en su propia moto.

Además, fotografías de huellas de acciones y del rastro dejado por las vidas de algunas mujeres, que retoma la artista a modo de fragmentos que vibran y emiten su propia luz que se refleja hasta nuestro presente. Como pequeños detalles de algunas pinturas de Lucía Sánchez Saornil; imágenes del archivo de Sara Berenguer, activista antifascista valenciana, exiliada en Francia, participante en la Resistencia francesa, integrante de la CNT, que perteneció y tuvo un cargo en la organización Mujeres Libres, y fue poetisa. Esta enorme mujer, legó parte de sus archivos a una fundación, guardados en cajas modestas de todo tipo, apiladas en unas estanterías, que contienen su memoria, y que fueron captados fotográficamente por C. García.

Posiblemente, en un futuro, entendiendo este proyecto como un work in progress, tal vez sea posible, como sería el deseo de nuestra artista, añadir la edición de las memorias inéditas o alguna obra de teatro de Victorina Duran, gran figurinista, escenógrafa, catedrática de Indumentaria y Escenografía, y pintora surrealista, de los años veinte y treinta españoles, que junto a otras mujeres intelectuales y artistas fundo el Lyceum Club, dentro de cuyo contexto formó parte del Círculo Sáfico de Madrid.

A todo ello la artista añade en este proyecto, a modo de palimpsesto, lugares y espacios de la ciudad de Valencia que aún conservan algunas huellas de las acciones, hechos y de las vidas, en definitiva, de esas mujeres disidentes que alzaron sus voces en medio de un mundo que intentaron cambiar, ofreciendo modos distintos, plurales y liberados de vivir la vida las mujeres. Así, fotografías de lugares importantes y simbólicos de actividades que esas mujeres realizaron y donde vivieron, como la que refleja la imagen de un espacio donde se ubicaba la Residencia de señoritas de Valencia; o la de un teatro ya vacío, hoy escuela de música, donde se celebró un señalado congreso de mujeres; o imágenes de calles donde se encontraban edificios de hitos históricos de estas mujeres libres y activistas de esos años treinta republicanos valencianos.

Y, por último, como colofón, y cierre de este relato expositivo de Carmela García una obra de videoarte, en tres pantallas, que tiene como protagonista al equipo de futbol de mujeres lesbianas de Valencia, las Heidis. Un vídeo fraguado desde distintos planos de la misma escena, en el que las jugadoras se encuentran situadas en el interior de la Sala de Juntas del Ateneo de Valencia, en la mesa de reuniones. Un lugar simbólico histórico masculino de poder cultural por antonomasia, confrontando esa imagen revulsiva, a la de una pintura mural, de una de las paredes de la sala, representando a Isabel la Católica, de cuyo vientre se abre una puerta de la que salen distintos personajes. Una confrontación simbólica de la toma de poder por las mujeres, del asalto al mismo y a sus espacios, de los que históricamente han estado excluidas, para habitarlo, pero también para revolverlo, cambiarlo, deconstruirlo, desde la fortaleza de esas mujeres contundentes, seguras de sí mismas, y desde sus opciones y diferencias, desde sus afirmaciones y explicitaciones.

Un proyecto en progreso, en definitiva, que ahora integra esta publicación y la exposición, con el que Carmela García construye un relato cartográfico espacio-temporal subjetivo, que se mueve entre la realidad y la ficción de otra realidad, otro mundo, posible en el que las mujeres se constituyan también en sujetos protagónicos del saber, del conocimiento, de la sociedad y de sus vidas. Pero además, un proyecto construido como una determinada y simbólica genealogía, fraguada como acto de rebelión y de emancipación, que pretende evidenciar esos lazos matrilineales, ese hilo de oro, que une y liga a unas mujeres con otras, a lo largo del tiempo, a mujeres de antaño disidentes, que lucharon y vivieron de forma diferente a los roles y clichés integrantes de la feminidad establecida hegemónica, con las nuevas mujeres que viven en nuestra contemporaneidad. Unos hilos que también tejen esa demostración pública, asertiva y explícita de la vivencia de las mujeres homosexuales, como otra expresión de libertad individual y colectiva. Y unos hilos con los que se teje un entramado de reconfiguración de los relatos y los discursos, contrahegemónicos, en los que las ideas, los conceptos, los hechos, las acciones, los sucesos se miran y analizan desde posiciones feministas de mujeres, como sujetos históricos otros, desde el poder constructor alternativo de un mundo diferente, emancipador y libre. Todo ello trazado con tonos vibrantes poéticos que bañan el rescate de trozos de realidades, fusionadas con ficciones conjugadas como otras realidades posibles.

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